Benditos generalistas…

Hace tiempor he descubierto el blog Creative Generalist donde se glosan y examinan las virtudes del generalista y cuál es el valor que puede aportar.

A pesar de la desatención anterior hacia el generalista por su criticado diletantismo frente a las virtudes y el alabado rigor del especialista, aquel se percibe cada vez más necesario en un mundo globalizado e hiperespecializado que nos ahoga con un aluvión de información desordenada ante el que resultan imprescindibles nuevas estrategias que hagan posible aportar conocimiento útil a las organizaciones: conocimiento innovador.

El valor del post que se apuntaba es la identificación de cinco áreas donde el generalista brilla:

  • Dominar el arte del merodeo y no tener atrofiada la capacidad de maravillarse ante lo que se encuentra, en suma: cultivar la curiosidad. Una curiosidad crítica que, frente al escenario que encontremos en nuestro “paseo”, nos pueda llevar a percibir áreas poco claras que pudieran serlo por nuestra falta de conocimiento especializado pero también por ser una frontera entre sectores, disciplinas o negocios; una tierra de nadie a la que no se halla prestado especial atención hasta ahora: una fuente de oportunidades.
  • Sintetizar y resumir de forma el aluvión de información, extractando lo útil y evitando cualquier jerga. Dominar el arte de conectar los puntos de forma atinada a partir de información compleja.
  • Reunir, mezclar y sintetizar las ideas generando otras nuevas e insospechadas. Dominar el arte de la creatividad. Es la capacidad de “ver” nuevas ideas naciendo de otras heterogéneas y aparentemente poco útiles debido a su anterior aislamiento pero que gracias a la comunicación que el generalista ofrece surge una efervescencia que permite abrir nuevos caminos.
  • Importante capacidad de conectar gente. El del generalista no se trata de un trabajo intelectual y solitario: más bien debemos aproximarnos a la visión del teamindividualism, un neologismo acuñado en un intento de definir a la innovación como un trabajo común de equipo. El generalista ha de ser un facilitador y dominar el arte de la comunicación perfilándose como un catalizador de las diferentes habilidades y puntos de vista de los especialistas. Debe dominar el arte del “HighTouch“, sacándolos de sus marcos conceptuales y abriéndolos para que la comunicación profunda fluya.
  • El generalista debe de dominar el arte de empatizar con los puntos de vista de aquellas personas con las que se encuentra. Debe de ser capaz de vaciarse de todos aquellos prejuicios, ideas preconcebidas e creencias irreflexivamente asumidas que lastran una limpia y completa visión de la perspectiva ajena. Es decir, permitir que una visión objetiva de las ideas, problemas y soluciones ajenos se pueda convertir en una experiencia subjetiva de los mismos para así extraer un verdadero valor de dicho conocimiento oscurecido a menudo si se contempla desde nuestra limitada perspectiva.

Tomo estas habilidades tan sabiamente delineadas por el artículo mencionado y que solo me he limitado a glosar (obviamente recomiendo leerlo entero) como un punto de partida imprescindible para el emprendedor. Unas habilidades para las que hay que encontrar medios y ocasiones para su cultivo sistemático.

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